la vista de Manhattan al llegar es magnifica.
Lo mismo que cuando se va a Staten Island que también puede irse gratis en ferry.
Este es mi blog personal durante mi estancia en New York para contar a todos los que me quieren, familia y amigos, cómo estoy y lo que hago por aquí... ¡Me encanta esta ciudad! Te atrapa y engancha...
la vista de Manhattan al llegar es magnifica.
Lo mismo que cuando se va a Staten Island que también puede irse gratis en ferry.
En la foto en el pub VON (3, Bleecker), que está en Nolita. ¡Curiso de nuevo otra coincidencia! Al entrar en el bar me di cuenta que había estado allí en noviembre, pero no recordaba su nombre ni dónde estaba situado. Ahora ya me ha quedado con la dirección, pues el sitio me gusta... Marta y yo nos tomamos una Brooklyn y la verdad es que nos tumbó un poco, pero seguimos a otro bar en el East Village que también estaba bien. Su nombre BUA (122-126 St Marks Place, cerca del Cafe Mogador que tanto me gusta también).
Hoy ha tocado ir al teatro en Brooklyn. La obra se llamaba Twelve Ophelias; el escenario un sitio curioso, una piscina que desde hace años no se usa como tal sino como lugar para hacer conciertos y teatro en verano. Está situada en McCarren Park en el barrio de Williamsburg, en pleno corazón con marcha de Brooklyn. Lo mejor ha sido la música que sonaba durante la obra y las voces de un par de actrices, pues todos ellos además de actuar cantaban. En realidad la obra era una mezcla de teatro y musical. Era curioso el entorno, pues todos estábamos sentados en el suelo o en algunas sillas y bancos alrededor de lo que se supone era el escenario. Karen y yo realmente estábamos en medio ...
... Me ha dado una rabia tremenda, ya que al principio no parecía que fuera a llover. Sin embargo, ahora que acabo de llegar a casa está diluviando y la tormenta es impresionante!!!. El cielo se pone totalmente blanco y es muy curioso ver la silueta de los rascacielos con ese fondo.
En la foto de la derecha detrás de la pantalla lo que se ve es New Yersey, que está al otro lado del Hudson River. En la foto de abajo se ven algunos rascacielos de Manhattan.
Dentro de unos días os tendré a todos aburridos con mis historias, pero, por el momento, me divirte contaros todo esto. Bueno, pues no todo va a ser estar en la calle o trabajando en la Universidad. Hoy ha tocado trabajar en casa. A la derecha me véis en el baño; creo que no se ha visto en otra desde hace tiempo!... También la cocina lo ha notado. Por último, preparando un "buen gazpachito", como es propio del verano, para cargarme de vitaminas y coger fuerzas para la semana. Por ahora, intento no cambiar demasiado mis costumbres, pues esto de la fast food no va conmigo.
Vaya! Llaman a la puerta... ¿Quién será?... Pensaba salir ahora mismo y en qué lío me veo evuelta... Vienen de una agencia de mudanzas para llevarse unos muebles de una antigua inquilina. Karen no está en casa. El chico es israelí y habla regu el inglés, así que imaginaos yo explicándole lo que tiene que llevarse y sin tener mucha idea del tema, pues lo supe por casualidad. Tendrían que venir mañana, pero se han adelantado. Esto me pasa por estar en casa un domingo y no en la calle, como debería estar ahora disfrutando en un concierto en el Lower East Side. En fin, otra experiencia curiosa aquí...

con los amigos mejicanos y Silvana, decidimos ir a tomar algo a Cleopatra's Needle (92nd st), donde hay jazz en vivo y se puede cenar. En la foto de la izquierda vemos a Rodrigo, Carmina, Silvana, Geno y Sergio. Esdtuvimos dos horas y media y la música en vivo no dejó de sonar
. Más de 15 músicos diferentes. Se veía que todos disfrutaban tocando. Parecía un grupo de amigos que se reunían allí para tocar y pasarlo bien. Fue estupendo!, cuando nos fuimos, a eso de las 3 de la madrugada, aún seguían tocando. La anécdota del lugar fue que nos pidieran los carntes a todos para comprobar que somos mayores de 21 años y tenemos derecho a beber alcohol. Desde luego este país está lleno de contradicciones y muchas normas. Pueden conducir a las 16, votar a los 18, pero no pueden beber en lugares públicos, claro, hasta los 21. No hay quién entienda la lógica de esta gente... Nos resultaba curioso a todos que nos pidieran que nos identificáramos. En mi caso, y en el de Silvana, el camarero se extrañó mucho y quedó sorprendido al ver nuestras fechas de nacimiento. Bueno, no está mal... en el fondo era como un cumplido, ¿no?... Qué gente ésta!...