Había una marcha tremenda, música afro y también brasileña en vivo.
No se podía casi respirar de la gente que había, pero aún y así nos quedamos un buen rato bailando y, por supuesto, sudando un montón...
Este es mi blog personal durante mi estancia en New York para contar a todos los que me quieren, familia y amigos, cómo estoy y lo que hago por aquí... ¡Me encanta esta ciudad! Te atrapa y engancha...
Había una marcha tremenda, música afro y también brasileña en vivo.
No se podía casi respirar de la gente que había, pero aún y así nos quedamos un buen rato bailando y, por supuesto, sudando un montón...
Qué bien lo pasamos!... y qué peligro tienen los mojitos!... Marta y yo decidimos tomarnos un mojito en el bar Esperanto (145 Av. C/9th St), en el corazón del East Village, mientras esperábamos a Chris. Sonaba un grupo de música cubana y estábamos a gusto. Nuestra simpatía y alegría hizo que el camarero, Emiliano, nos invitara a otro mojito.
Poco después llegaron Marc y Vincent que nos invitaron al tercer mojito. También conocimos Gustavo, el chico de la gorra que estaba a nuestro lado desde que llegamos. Creíamos que era americano y resultó ser argentino, así que me temo que se enteró de los comentarios que hicimos de él...
Como cada vez estábamos más animadas, pedimos a Chris que viniera a buscarnos alli, así que nos tomamos el cuarto mojito y después un chupito de ron Matusalem, también invitación de la casa. En fin, que nuestra sonrisa era cada vez mayor, como puede verse en las fotos...
Y antes de irnos a casa, de camino al metro, pasamos por el restaurante de Vincent (1rst Av.- 14th St.) y nos tomamos un trozo de pizza. La noche fue divertida y nuestros nuevos amigos simpáticos... Lo último de la noche fue la gente que encontramos en el metro. Un grupo de amigos que aparecieron con una silla cada uno, no sabemos si las recogieron de la basura de la calle, pues aquí la gente tira todo tipo de muebles que no están nada mal... ¡Curiosas las cosas y gente que se ve a lo largo del día en esta ciudad!
Marta y yo decidimos volver a Shrine para un nuevo concierto, pero llegamos tarde y nos lo perdimos. Nos comimos un exquisito plato de pescado con couscous y ensalada que nos preparó el cocinero jamaicano que véis en la foto bailando. Al cerrar la cocina se veía que tenía ganas de pasarlo bien... No os podéis imaginar cómo bailaba! Volveremos el lunes 4 de agosto para un concierto de un grupo de reagee que nos han aconsejado, pues ya somos amigas de todos los que trabajan allí...
Bueno, pues como véis en las fotos, ha sido una fiesta impresionante!!!... Desde luego ni yo misma me creo los ambientes tan diferentes y las cosas tan disitntas que estoy viviendo aquí. ¡Es increible! Me encanta la mezcla de gente tan diversa que puedes encontrar en esta ciudad y como véis me adapto bien a todos los ambientes...
A la derecha estamos en casa de Rocío, con su marido Nick, su hija Sofía y Sid, mi compañero de viaje desde Penn Station hasta Hungtington.
El motivo de la fiesta era la celebración del día nacional en Perú que es el 28 de julio.
En la foto de la izquierda me véis con Rocío, Marcela (encantadora), la tía Olga (simpatiquísima y con marcha) y Ofelia.
La anfitriona es Perla, aparece en la foto de la cocina (la señora rubia con camisa blanca). No faltaba ni un detalle en la fiesta. Un montón de comida, una orquesta, gran barbacoa con dos cercos enormes a fuego lento durante casi 8 horas, bebidas de todo tipo,...
En fin, todo lo que diga es poco...
Más de 200 invitados, pero la lluvia desanimó a algunos, aunque éramos unos 140 o 150... Estuvo diluviando toda la mañana y parte de la tarde, pero pronto montaron un carpa en la pista de baile para que la gente no se mojara y lo pasara bien.
Concurso de baile, grupos con trajes tradiconales de distintas regiones de Perú... De todo, incluso soltaron globos con los colores de la bandera de Perú (blanco y rojo) y cantaron todos el hinmo nacional. ¡Muy emocionante verlos a todos con la mano en el pecho cantado su himno!...
Por supuesto, bailé todo lo que no había bailado la noche anterior. Aperte de la música típica de Perú (la marinera), sonaba la salsa y el merengue y había mucha marcha, como se ve en las fotos.
Aquí véis sólo el traje regional de Cusco (me recordó mi viaje a Machu Pichu en el 1998) pero había al menos otras 5 parejas con el traje típico de otras zonas de Perú.
Como podéis ver en la foto de la derecha el entorno era muy bonito. La casa estaba rodeada de arboleda. Era como una especie de bosque.
Aquí véis el resultado después de las 8 horas de fuego. ¡Estaba buenísimo!... Había otros platos típicos de Perú, pero la verdad es que no recuerdo los nombres, aunque sí lo bueno que estaba todo...
A la derecha antes de irnos con Rocio y Sid. Lo he pasado realmente bien. ¡Una inyección de energía para la semana de trabajo!...
De Harlem, Marta y yo diractas en el 2 Express Train hacia 14th st entre la 8 Av y 9 Av, el Meatpacking District. El local el Son Cubano, un restaurante que a partir de medianoche se convierte en pista de baile con mucha marcha... Allí habíamos quedado con Carina (argentina, la del vestido azul). Estaba allí con un grupo de americanas cenando. En la foto Jennifer (a la izqda.) y Susana (madrileña, con vestido negro). Al final, no pudimos disfrutar bailando allí, pues era aún temprano y la gente estaba cenando. Teníamos otra cita en otro lugar. De allí nos fuimos a Pastis, local para beber o comer algo que está en la misma zona. Es también muy famoso, o está de moda, y es curiosos pues ya lo conocía del verano pasado. Empiezo a sentirme casi como en casa aquí... De allí a un tercer lugar para recoger a gente e ir a Broklyn a una fiesta en la azotea de un piso... Eran casi las 2 de la madrugada y aún esperábamos a gente para ir a la fiesta, así que decidí volver a casa porque el domingo también iba a ser un día de fiesta muy largo...
La comida también es buena y el precio bastante asequible, así que creo que volveré algún día de estos pues hay conciertos a diario y no hay que pagar entrada.
En la foto con Marta, que fue la de descubrió el local paseando por el barrio.
La chica de la foto de la izquierda tenía una energía tremenda... Llegado un momente se quitó los tacones, quitó el micrófono y todo lo que la molestaba en el escenario y se puso a bailar como si estuviese en medio de una tribu africana. Tengo un vídeo buenísimo, pero no quiero colgarlo en la red; ya os diré porqué...
La de la foto de la derecha tenía mejor voz y la música algo más tranquila.