miércoles, 12 de noviembre de 2008
Anécdotas sobre cursos en Columbia University
Son bastantes las anécdotas que recordaré de mi paso por algunos cursos de MBA de la Columbia University en este otoño 2008. Me gustaría poder enseñaros fotos de ello, pero por el momento no me he atrevido a hacerlas.
Desde luego, lo que más me llama la atención es el comportamiento de los alumnos en clase, pues aunque ya comienzo a acostumbrarme, no dejo de asombrarme de las cosas que está permitido hacer en clase. Como ya he contado anteriormente, se permite beber y comer de todo. Cuando digo de todo, me refiero a que lo mismo comen un plato de espaguetis, que una sopa o una hamburguesa a cualquier hora del día. Hay un olor a todo tipo de comida en clase y esto a mí la verdad es que no me resulta nada agradable. Otra cosa que me ha dejado algo asombrada es que durante las clases los alumnos entran y salen como si estuvieran en el salón de su casa. Los profesores no dicen nada, aunque hablando con algunos de ellos, la verdad es que no les gusta nada y no saben qué hacer para evitarlo pues desde la dirección de la Columbia Business School se permite dicha manera de actuar de los alumnos.
Y ahora, para destacar también lo bueno de las clases, comentar que la participación de los alumnos es enorme. La mayoría de las clases se desarrollan mediante el método del caso y es admirable ver cómo los alumnos participan y han trabajado antes de clase en el caso para poder dar su opinión sobre el tema o responder a las preguntas que formula el profesor.
Por último, un par de cosas que me hicieron reir en la clase de Marketing Strategy. El profesor la verdad es que utiliza todos los recursos que puede para hacer amenas y atractivas las clases. Hace un par de semanas uno de los casos que estudiábamos fue el de la empresa "Bugaboo" que vende carritos y sillitas para niños. Se presentó en clase con el carro para enseñarlo a los alumnos, pues fue toda una revolución en el mercado desde el punto de vista de la ingeniería y el diseño, pero no fue capaz de abrir el carro en la clase, por muchas vueltas que le daba...
La semana pasada tocó otro caso sobre casinos. A mitad de la clase, el profesor sacó un kit con baraja de cartas y otros juegos de mesa y montó una especie de casino. Se colocó una gorra en la cabeza (con visera hacia atrás) e hizo de crupier por unos minutos. Era para una foto, pero no me pareció oportuno sacar la cámara.
Por último, para explicar el caso de la industria de la música y los éxitos musicales, apareció con discos LP que fueron y siguen siendo éxito durante varias décadas...
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