Ya han pasado dos semanas desde que la Pepa y Alejandro llegaron a casa después de su largo y pesado viaje por las incidencias y problemas por las tormentas. Y pasó ya una semana desde que Pepe entró por casa. Todo llega y de nuevo es la hora de la despedida. Como siempre, yo bastante nerviosa, pues no me gustan nada las despedidas. Temiendo estoy el momento de la mía dentro de 3 semanas...
La despedida de los Pepes me ha dejado algo tristona, pero la llegada en breve de Mar y Joseca me han traído de nuevo mucho cariño y la alegría de saber que estaré acompañada con ellos durante los próximos días...

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