
Eran sólo las 6 de la tarde pero noche total. Pasamos un rato superdivertido tirándonos en los trineos por la bajada que va de la casa al pequeño estanque o lago que tienen para bañarse en verano. Ahora está helado y se puede patinar o andar sobre él. Es impresionante lo distinto que es todo ahora en comparación con el verano, pero en ambas estaciones es todo precioso.
¡Qué gozada tirarse en la nieve de noche y además nevando! No se me ve bien la cara pero estaba sonriente de alegría y placer... No sentía nada de frío aunque la temperatura eran unos 10 grados bajo cero. Estaba forrada de ropa. Debajo del pantalón de peto negro de esqui llevaba un mono enterizo de forro polar, así que estaba a gusto tirada en la nieve y viendo salir la luna llena que, por cierto, más tarde iluminaba todo y con el blanco de la nive había una luz increíble...

Con Paige, después de cenar, junto al árbol de navidad en el gran salón de la casa. Como podéis ver éste es de los grandes, aunque en el enorme salón no lo parezca...
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