La salida del aeropuerto JFK de New York fue un poco pesada, pues aunque embarcamos a la hora prevista, nos tuvieron en el avión en medio de la pista una hora y media sin despagar porque al parecer llevábamos sobrepeso y las conidiciones de la pista de aterrizaje de destino no eran buenas. Afortunadamente, todo quedó en esa anécdota y el vuelo fue estupendo. El día en New York estaba despejado y se podía ver bien el paisaje desde el avión, incluso pude ver Manhattan.
Creo que la foto de la derecha muestra bien la intensidad del momento. Estaba radiante de alegría y brillaba como el sol que se refleja en el ala del avión. ¡El paisaje desde las nubes era espectacular!... La verdad es que disfruto mucho volando, quizás por eso más de una vez estoy en las nubes... jajaja...


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